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lunes, 7 de febrero de 2011

Per saltum

Siempre que veo un caballo aparecen flashbacks de mi infancia en el molino de mi güela; recuerdo que mi tío me encargaba la tarea de llevar la yegua del “pastorín” (amigo de la familia) a beber al río, en un principio la actuación por mi parte resultaba intachable, agarraba a la yegua por la cabezada y la llevaba hacia un camino que cruzaba el río, pasaba por delante de la cuadra de Daniel (mi tío) con cara de no haber roto un plato en la vida,… el camino circulaba paralelo al río entre el silo y el puente que llevaba a Candolías, llegaba un momento que para salvar la diferencia de altura entre el río y la orilla se habría una canal que lo cruzaba de forma transversal, aprovechando una enorme piedra que cruzaba el río de una lado a otro que ni las riadas mas salvajes habían podido con ella, yo dócilmente bajaba por la cuesta con el ANIMAL sujeto por una cuerda que amarraba la cabezada,… ella (la yegua) pacíficamente empezaba a pegar sorbetotes en el río, y yo comenzaba a maquinar mi plan de ataque, subía por la rampa y me colocaba (siempre sin soltar la cuerda ) en la parte de arriba de la canal, cuando aquella bestia (yo no tendría mas de once años) había saciado su sed, jalaba un poco de ella y cuando el equino comenzaba a subir suavemente por la cuesta que la devolvía al camino, era en ese momento, cuando a mi me quedaba a la altura exacta para dar el salto,… de un brinco me sentaba a horcajadas sobre el lomo de aquella yegua blanca, convirtiéndome nunca mejor dicho “per saltum” en un indio de los de las películas, en Dartagnan o Sandokan, me aferraba a la crin de la yegua que normalmente salía asustada volando hacia el maizal y la “Vuelta´l Cierru”. Una vez pasado el susto la yegua mansa volvía a su ser y al paso ya no tendía tanta gracia, me deslizaba por un costado y volvía a pasar entre el silo y el puente de Candolias y con la yegua de la cabezada y con el trabajo concluido por delante de mi tío para amarrarla a la figar de al lado de la cuadra… Aquellos maravillosos años.



Canon PowerShot G11
1/2000 seg.
f:3.5
ISO 80
Adobe Lightroom

9 comentarios:

Ana A. dijo...

Bonito salto en el tiempo de tu mano ...

Vittese dijo...

Se ve tan apacible la escena, que dan ganas de ir lentamente hasta el caballo, montar en él y perderse en el horizonte persiguiendo los últimos rayos del sol.
Saludos.

OZNA-OZNA dijo...

esta asturiana te da las gracias por compartir tan bellisimo texto cuajado de amor y añoranza, un besin muy grande y tambien gracies por la foto del caballin que ye preciosu por cierto.

amatamari© dijo...

A beautiful photo, a wonderful post!
:-)

Ripley dijo...

que recuerdos tan bonitos, pocos pueden presumir de algo así. eras un atrevido mira que subirte a la yegua de aquella manera, si ya solo subir da respeto...

a mi me encantan los caballos y no te lo vas a creer pero este domingo, en mostoles en la carretera que va al cementerio aparecieron un monton de caballos, todos estabamos atonitos y las gentes no hacian sino arremolinarse y fotografiarlos, desgraciadamente yo no llevaba la camara, íbamos a pasear a Lucas. enseguida alguien llamó y llegó la policia. la verdad es que eran un peligro ahi en la carretera.

y la foto una preciosidad

abrazos

Huellas dijo...

Bonita foto.-

XuanRata dijo...

Qué tendrá el caballo que su sola cercanía basta para transportarnos.

Estupenda toma, Xurde.

Gladys dijo...

eyy gracias a tí por seguir las andadas de Totó jeje, es que luego lo pensé y me dije, ostras, si que se puede medio abrirlo. Me gusta mucho la foto, si por mí fuera imprimiría tantas que he visto por aquí, no ganamos no ganamos pa papel jajaaj. Saludos y un abrazo!

Mela dijo...

Y esta noche me encanta despedirme con tu blog y esta entrada porque casualmente yo también hoy regresé a mi infancia en un Barrio Pesquero ... hoy dejé fluir la memoria.

Mis recuerdos más parecidos son sobre una bici ... ahí debió ser cuando descubrí mi pasión por la velocidad ... cuando agarraba una cuestecilla, levantaba los pies de los pedales, cerraba los ojos y gritaba ... reconozco que al final siempre guiñaba un ojillo para que la frenada no fuera muy accidentada ... jejeje ... suspiro por aquellos años, la libertad y la irresponsabilidad!

Me gusta el contraluz de la foto ... la yegua preocupá ... esperando tu salto! Cabalga amigo, cabalga! Buenas noches!

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