Siembran en mi güertu

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jueves, 13 de agosto de 2015

Cosas que se deben vivir


- Papá ¿Qué pintamos...?
Pintar la vida...
- ¿Cómo se pinta la vida?
- Pues mira... 
Pintar un sol y una nube
Un amigo y un enemigo, 
Pintar fuego y agua
Dulce y salado.
Pintar un corazon henchido y otro roto,
A quien ama pero también a quien odia
Algo blanco y algo negro,
Pintar ilusiones y decepciones 
La desgracia y la suerte, 
Alegria y tristeza
...
- Pero..., Papá, es muy difícil!!
- Tienes razón hija, pinta simplemente una flor y vive.



A todas aquellas personas que pintan la vida y se olvidan de vivir...

lunes, 20 de abril de 2015

Primavera en una nube


Me gusta respirar estaciones y recordar de cuando en cuando cómo fueron las primeras, las pasadas… Abrir el álbum de fotos, ese regalo que relleno con todos los recuerdos que se puedan pegar en una hoja, con lo que pueda dibujar, con anotaciones, con versos.
Así que hoy pienso en aquel día que me subí los calcetines y aseguré las botas para saltar a esa nube en la que vivo. La poesía cuando llega, llega y penetra como la luz de la mañana se cuela entre las cortinas y te calienta la piel y el alma sin pedírselo…  y vivir en una poesía es romántico, intenso y extraordinario,  así que quiero seguir navegando  en mi nube, con el viento en popa y esquivando  la botavara en cada giro, en cada soplo de cielo. Ondea la bandera blanca pero escondida siempre llevo la pirata, porque para mi primavera siempre seré un canalla. Así que cuando llega la estación de las flores izo la bandera negra con la calavera y desciendo hasta los rincones de la primavera donde la vida fluye y las flores crecen a la espera de que descargue parte de mi nube a golpe de timón...  

Me gusta viajar por este cielo de estaciones. 


jueves, 27 de octubre de 2011

Suelas nuevas...



Las suelas son un gran estigma de los pasos que damos en la vida, unas suelas gastadas destilan caminos que hemos superado, a mi me gusta caminar descalzo, sentir la tierra en los pies, a veces el paso se hace duro y sí, con él también se endurece el espíritu.
Las cicatrices nos regalan la experiencia de saber dónde y cómo pisar.

Fotos tomadas en la fábrica de Tony Mora (Mallorca)

lunes, 7 de febrero de 2011

Per saltum

Siempre que veo un caballo aparecen flashbacks de mi infancia en el molino de mi güela; recuerdo que mi tío me encargaba la tarea de llevar la yegua del “pastorín” (amigo de la familia) a beber al río, en un principio la actuación por mi parte resultaba intachable, agarraba a la yegua por la cabezada y la llevaba hacia un camino que cruzaba el río, pasaba por delante de la cuadra de Daniel (mi tío) con cara de no haber roto un plato en la vida,… el camino circulaba paralelo al río entre el silo y el puente que llevaba a Candolías, llegaba un momento que para salvar la diferencia de altura entre el río y la orilla se habría una canal que lo cruzaba de forma transversal, aprovechando una enorme piedra que cruzaba el río de una lado a otro que ni las riadas mas salvajes habían podido con ella, yo dócilmente bajaba por la cuesta con el ANIMAL sujeto por una cuerda que amarraba la cabezada,… ella (la yegua) pacíficamente empezaba a pegar sorbetotes en el río, y yo comenzaba a maquinar mi plan de ataque, subía por la rampa y me colocaba (siempre sin soltar la cuerda ) en la parte de arriba de la canal, cuando aquella bestia (yo no tendría mas de once años) había saciado su sed, jalaba un poco de ella y cuando el equino comenzaba a subir suavemente por la cuesta que la devolvía al camino, era en ese momento, cuando a mi me quedaba a la altura exacta para dar el salto,… de un brinco me sentaba a horcajadas sobre el lomo de aquella yegua blanca, convirtiéndome nunca mejor dicho “per saltum” en un indio de los de las películas, en Dartagnan o Sandokan, me aferraba a la crin de la yegua que normalmente salía asustada volando hacia el maizal y la “Vuelta´l Cierru”. Una vez pasado el susto la yegua mansa volvía a su ser y al paso ya no tendía tanta gracia, me deslizaba por un costado y volvía a pasar entre el silo y el puente de Candolias y con la yegua de la cabezada y con el trabajo concluido por delante de mi tío para amarrarla a la figar de al lado de la cuadra… Aquellos maravillosos años.



Canon PowerShot G11
1/2000 seg.
f:3.5
ISO 80
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